MIRADAS CONSTITUCIONALES

LA VIOLENCIA Y EL PROCESO CONSTITUYENTE

Santiago, 20 Octubre 2020

Danilo Herrera, cientista político.

Se cumple un año del “estallido social”, un momento de explosión donde la violencia jugó un rol político significativo. Porque no estaríamos en medio del proceso constituyente más democrático de nuestra historia, sin los hechos ocurridos el 18 de octubre de 2019. Esa fue una derrota de la democracia, pero que se solucionó con más democracia: el proceso constituyente en curso. El “estallido” no son solo las veinte estaciones de metro destruidas, el foco importante para la democracia es la movilización de más de un millón y medio de personas en la rebautizada exigiendo: Dignidad. 

A partir de ese punto, la clase política tradujo estas demandas, algunas de ellas violentas, a un proceso constituyente que, al menos en la promesa, encaminará la solución a las demandas profundas de la sociedad. De cara al plebiscito del 25 de octubre, el primer paso hacia una nueva Constitución, la posibilidad de darnos un nuevo pacto social y convocarnos intentando redefinir nuestra identidad con reglas del juego acordadas de forma democrática, ha dado una luz de esperanza a que podamos, por medio de un método republicano y democrático, discutir nuestras diferencias y resolverlas como una sociedad pluralista. 

A pesar de que este 18 de octubre de 2020 vimos nuevamente hechos de violencia, incluyendo condenables incendios a iglesias. Esta violencia, no tiene legitimidad en ningún sector de la clase política, justamente porque existe un camino para resolver nuestras diferencias por la vía del lápiz y un papel. Pese a que la manifestación fue masiva, ¿por qué ya no tenemos un millón y medio de personas manifestándose en el centro de Santiago?, no sólo por la pandemia o porque los problemas sociales de fondo se hayan resulto, esto ocurre porque existe una expectativa de lo ocurrido el 18 de octubre de 2019, generó un cierto tipo de acuerdo social de cara al camino que debemos tomar en este proceso constituyente. 

Por todo lo anterior, la violencia no solo se termina con represión policial y, mucho menos, con condenas de la clase política, también es necesario e imprescindible hacerse cargo de las causas que originaron el descontento y es esa la combinación: con una mano dura, de represión policial, inteligencia y persecución delictual; y, una mano blanda, de comprensión y de hacernos cargo del fondo del descontento social, una profunda desigualdad, para salir de este nudo. Finalmente, todo apunta al proceso constituyente y su debate democrático que comenzará el próximo 25 de octubre.