MIRADAS CONSTITUCIONALES

POWER TO THE PEOPLE – EL PODER A LAS PERSONAS

Santiago, 22 Septiembre 2020

Crichard González, docente de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central de Chile.

Hace unos días volví a oír, quizá la canción de protesta más influyente del siglo XX, con todo el respeto que merece la casi centenaria Cambalache y la honrosa mención del “baile de los que sobran”, “el derecho de vivir en paz” y “el pueblo unido” en Chile.

Publicada hacia marzo de 1971, “Power to the people” de John Lennon, marcó a varias generaciones que quisieron hacer notar su presencia y fuerza, para ejercer el poder más directamente y conseguir cambios culturales, económicos, espirituales, en definitiva, el cambio de su sociedad.

Reparé en el hecho de que la obra del ex Beatle, se oyó en manifestaciones desde la guerra de Vietnam hasta la cruzada ecológica liderada por la sueca Greta Thunberg, pasando por diferentes reivindicaciones sociales como la Primavera Árabe, Indignados españoles, los estadounidenses de “Occupy Wall Street” con el lema: “We are the 99 %” durante el año 2011, o el más reciente movimiento de Chalecos Amarillos, “des gilets jaunes” de Francia.

Esos movimientos aislados, dejaron de serlo, para transformarse en la tónica de nuestros tiempos. Durante el 2019, la canción siguió sonando y hubo decenas de nuevos movimientos en las calles: En nuestra región, a Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Perú se suma Honduras y Haití; en Oriente Medio, producto de la crisis económica libanesa con un renunciado Saad Hariri y el caso de Egipto por el régimen de Abdel Fatah al Sisi; pero también en Europa, por las detenciones de disidentes Rusos, o en España por las sentencias del procés català, (independencia de Cataluña) y en Asia las masivas acciones en Hong Kong por el tratamiento Chino, demandando además, democracia para esa excolonia británica o en Indonesia por la corrupción y lo excesivo de su nueva justicia penal.

“La representación no basta, queremos participar más y deliberar de verdad” parece ser la consigna ciudadana en boga.

Jurídicamente, el elemento humano en nuestro Estado considera tres amplios grupos:
La población, grupo amplio de personas que son definidas en el art. 55 del Código Civil, clasificándolas en chilenas y extranjeras; la nación, compuesta por los nacionales chilenos conforme al art. 10 de la Constitución y finalmente, el pueblo, sinónimo de ciudadanos, definidos como tal en el art. 13 del mismo cuerpo jurídico.

A la luz de esta taxonomía y en armonía con el artículo 5° de nuestra Carta Magna, es en la Nación, donde reside esencialmente la soberanía. Esto es, que el Poder político supremo de Chile, está en manos de todos los chilenos. Pero cabe destacar que el ejercicio de ese poder se realiza por una parte de los nacionales: “El Pueblo”, es decir por los ciudadanos, a través del sufragio en plebiscitos y elecciones, por ello considero que la participación es más que solo un derecho, una obligación, sobre todo para los manifestantes.

Revisando otra frase de la canción de Lennon: “You better give ’em what they really own”, siento necesario que el Estado nos dé lo que realmente nos pertenece: Por ejemplo, más y mejor participación y deliberación política; por ello me hace mucho sentido y naturalizo que las manifestaciones nacionales, hayan conseguido levantar un plebiscito inédito para decidir por una nueva Constitución y la posibilidad de elegir como se conformará el cuerpo redactor, en octubre y abril próximo, respectivamente.

Conformamos un Estado cuyo poder político es de las personas, una sociedad que si quiere alcanzar el desarrollo, como también dice la canción, “We better get on right away” será mejor que nos pongamos en marcha de inmediato, para capitalizar la gran participación ciudadana desde el 18 octubre, mejorando la oferta política en personas y contenido.