MIRADAS CONSTITUCIONALES

LA CLASE POLÍTICA AL PIZARRÓN

Santiago, 27 Octubre 2020

Nelson Urrutia, Director de Asuntos Públicos de Kreab Chile.

Apenas una hora después de cerradas las mesas receptoras de sufragios, los chilenos conocimos con certeza el resultado del plebiscito. Nuevamente el Servicio Electoral demostró su eficiencia y transparencia, como ha sido desde 1988. Nadie, ni la dictadura se ha atrevido a poner en duda su desempeño. El Servel es una de las instituciones del Estado que funcionan bien. Pero los resultados de la consulta con un 78,27% en favor de la opción apruebo, y apenas un 21,73% del rechazo, dan cuenta que la mayoría de los ciudadanos considera que son muchas más las cosas que no funcionan bien y por lo tanto se requiere un cambio radical en el modelo de desarrollo del país.

¿Es eso una representación de la realidad? ¿Sí así fuera, cómo podemos entender las cifras macroeconómicas que han destacado a Chile en la región y el mundo como un ejemplo? Las respuestas a estas preguntas las encontramos al hacer zoom a los resultados comunales, donde podemos apreciar que la opción rechazo solo logró imponerse en las comunas de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, las comunas más ricas de Chile.

El modelo ha funcionado, de eso no hay duda, ha generado crecimiento y riqueza, pero esos beneficios no han llegado a todos los ciudadanos de manera equitativa. El mejor retrato de eso es un video que ha circulado estos días donde el ex ministro del Interior, Andrés Chadwick, apenas asumido el segundo gobierno de Sebastián Piñera, dijo en Icare que en este mandato se harían reformas, pero la Constitución no se modificaría, lo que recibió un aplauso abrumador de los asistentes.

El resultado del plebiscito y en especial de la segunda papeleta, es decir, el órgano que la gente prefiere para redactar una nueva constitución es un tirón de orejas para la clase política en su conjunto, que no fue capaz de reinventarse en el éxito, porque no hizo las reformas que todo país con un crecimiento sostenido debe hacer por el contrario, condenó a la clase media fruto del crecimiento a una vida mediocre, sin posibilidades de mantener en el tiempo el bienestar social alcanzado.

Hoy los chilenos les han dicho a los políticos de lado y lado que no los quieren a cargo de la hoja en blanco. Prueba de eso es el extenso número de personas que no pertenecen a los partidos que ya se declararon disponibles para ser convencionales.

Un país es rico no solo porque es capaz de generar recursos económicos, sino porque alcanza el máximo desarrollo de las capacidades de todos sus habitantes sin distinción, entregando igualdad de oportunidades en la primera infancia y la etapa escolar, además de protección en la edad adulta hasta la tercera edad.

Para transformar eso en hechos, para lograr que se concrete lo que la ciudadanía espera el domingo se entregó un mandato. Si los partidos políticos quieren ser parte del nuevo Chile deben salir del letargo y reivindicar su rol en la sociedad, para dar cauce institucional a las demandas expresadas por la mayoría. Deben centrarse entonces en la discusión sobre contenidos y no procedimientos, sobre el fin a alcanzar y no sobre listas. Sobre un nuevo pacto social y no de candidaturas presidenciales.

No se trata de estar en contra de los independientes, ni de los genuinos representantes de grupos de la sociedad que se expresan fuera de la política tradicional y que tienen todo el derecho de participar de la elección de convencionales y representar una facción de la sociedad Se trata de que los partidos recuperen el rol que les corresponde, de cara la gente, preocupados de sus problemas y de entregar soluciones para resolverlos. No tienen otra misión que esa, canalizar a través de políticas públicas eficientes la solución que la ciudadanía demanda. La gente habló claro el domingo, y si no hay respuestas, seguirá en la calle demandando lo que considera merece.