MIRADAS CONSTITUCIONALES

GRACIAS, PROCESO CONSTITUYENTE, POR DEMOCRACIA CONCEDIDA

Santiago, 08 Septiembre 2020

Crichard González, docente de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central de Chile.

Como cualquier sociedad, debemos organizarnos, mirarnos de frente y decidir qué Chile queremos. Para ello, debemos revisar entre otros asuntos, el sistema económico con el cual haremos frente al problema de la escasez.

Seguiremos con este sistema capitalista, de corte neoliberal que propone la defensa a ultranza del laissez-faire y el capitalismo intenso propuesto por autores como Friedrich Hayek y Milton Friedman o migraremos a un sistema más moderado, uno de carácter mixto, que contemple una protección de la libertad económica que garantice la propiedad privada, pero que contenga consideraciones sociales más amplias, de justicia y bienestar social, políticas medioambientales robustas, de economía circular y porque no, asegurar la calidad y no solo acceso, a la salud pública, educación, seguridad social, por citar algunas.

Como lo anterior, se debe considerar que una Constitución define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos, delimitando el poder que se ha dividido entre las instituciones de la organización política, encargadas de las funciones que debe realizar el Estado para alcanzar el bien común.

Para ello, también se deberá decidir sobre aspectos estilísticos y de fondo, como si la nueva Carta Fundamental, será en parte “programática” y no solo normativa, considerando derroteros como la carbono neutralidad, incluyendo más allá de la clasificación de Karel Vašák, derechos humanos de cuarta o quinta generación, relacionados con tecnologías de la información y el ciberespacio, el “habeas data” bioética y cuestiones de desarrollo humano como el transhumanismo – H+, neurociencia o la modificación genética.

Estamos inmersos en un proceso constituyente, conjunto de fases sucesivas que conducen a la eventual redacción de una nueva Constitución Política, en el que un órgano llamado Convención Constitucional propiamente tal o mixta, estará a cargo de revisar esos y otros temas.

Esas etapas deben considerar que constituir la forma en que se organiza el Estado, como se divide y ejerce el poder, implica un acuerdo que sea concebido, gestado y materializado por todos los sectores del país; considerando cuestiones políticas, de género, étnicas, etarias, etc., que den cuenta de la diversidad de nuestra sociedad.

Pero el proceso constituyente ha traído efectos colaterales que muchos aun no dimensionan. La democracia, nuestra celebrada, poco participativa y consentida forma de gobierno desde 1990, se ha visto robustecida a partir de las multitudinarias manifestaciones que, a partir del 18 de octubre de 2019, demandan con fuerza un cambio en lo económico, político, cultural.

De ello da cuenta la 12ª edición del Índice de Democracia, elaborado el 2019 por The Economist Intelligence Unit, que consideró a Chile dentro del selecto grupo de “democracias plenas”, siendo junto a Uruguay y Costa Rica los únicos países de América Latina en esta categoría.

El filósofo alemán Karl Loewenstein, establece que una verdadera Constitución es aquella que, encarna los valores más profundos de la democracia; por ello, la mejora de nuestra democracia se manifiesta como un camino que no se debe interrumpir, para tener una mejor, eficiente y eficaz Constitución. En definitiva, debemos mantener más allá de la faz representativa, las faces participativa y deliberativa de la democracia, siendo ciudadanos activos en la vida política y no solo cuando hay elecciones, en las que tampoco participamos como deberíamos y que debiera mejorar en el plebiscito de octubre.

Por todo lo bueno que ha traído consigo, gracias, Proceso Constituyente por esta nueva democracia concedida.