MIRADAS CONSTITUCIONALES

ANÁLISIS – Tiza y calma

Santiago, 19 de julio de 2021

La segunda semana de trabajo de la Convención mantuvo la tónica de la instalación. No obstante, no hay que sorprenderse, pues como un órgano de deliberación política es natural que se lleven adelante debates y se hagan propuestas sobre su origen y propósito. Con todo, lo relevante es que hasta ahora ha sido capaz de llevar adelante una discusión política, al mismo tiempo de avanzar en el reglamento provisorio que inaugurará el trabajo en comisiones a partir de esta semana.

Hay que tener presente que el trabajo de la Convención no estará ajeno a lo que ocurre en el país, más allá de tener un mandato específico. Las elecciones primarias del domingo impactarán en el ánimo de los convencionales, especialmente en la izquierda. La Lista del Pueblo, fuerza política de envergadura al interior del órgano tiene pretensiones de disputar otros espacios, y el triunfo del candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, podría significar que levanten una carta para competir en noviembre.

En el caso de las fuerzas oficialistas, la candidatura presidencial de Sebastián Sichel les ofrece oportunidades y amenazas. Por un lado, la oportunidad se ajusta a la capacidad de conducción que tendrá el candidato independiente (piñerista) respecto a su coalición, misma que se encuentra en una crisis profunda. Por otro lado, la amenaza está en que Sichel no incorpore al proceso constituyente dentro de su agenda principal, dejando a su suerte a las fuerzas de Chile Vamos al interior de la Convención.

Así como en la naturaleza todo lo que comienza en el caos termina ordenándose, la Convención está sufriendo ese perfilamiento en la medida que pasan los días. Por mientras, esta semana veremos los trabajos en comisiones, mismos que, a diferencia de los plenarios, están sujetos a ciertos equilibrios que están orientados a la manifestación de consensos. El trabajo constituyente debería entonces entrar en discusiones de contenido propio de lo constitucional.

Finalmente, lo que ocurre en la Convención, y también en el exterior, está constreñido a una ley irrestricta de la política, a saber: la dinámica. Lo político, por esencia, responde a lógicas de incertidumbre y de falta de información que hace que todo se mueva en direcciones que no siempre son coherentes. Tiza y calma, aún queda camino por recorrer.