MIRADAS CONSTITUCIONALES

ANÁLISIS SEMANAL – La caída definitiva de la Lista del Pueblo que permite encauzar la Convención

Santiago, 06 de septiembre

La Convención Constitucional ha sido calificada como el hito político más relevante de las últimas décadas. Incluso algunos van más allá y precisan que de toda nuestra historia. Su misión, redactar un texto que defina un nuevo modelo de desarrollo que garantice la incorporación de todos los ciudadanos en sus beneficios, se ha visto comprometida por un hecho de la máxima gravedad: El uso de la mentira como herramienta de acción política.

La confesión de Rodrigo Rojas Vade, conocido como el “Pelao” Vade, de que no tiene cáncer y que se conoció este fin de semana, fue un golpe en la línea de flotación de la legitimidad del órgano constituyente. Este hecho, que se suma a la intención de la ahora exLista del Pueblo de inscribir un candidato presidencial con firmas falsas, se transforma en un punto de inflexión y termina por despojar de la supremacía moral a un grupo que hasta ahora lideraba el debate en los primeros meses de trabajo, y que muchas veces provocaba la inacción de los demás partidos y colectivos sentados en la Convención.

La mesa de la Convención ya ha actuado en consecuencia, y junto con aceptar la salida de Rojas de la vicepresidencia que ocupaba, puso los antecedentes a disposición del Ministerio Público para que investigue la eventual comisión de un delito. Específicamente en su declaración de intereses y patrimonio, donde señaló tener una deuda bancaria para pagar su tratamiento de cáncer que jamás ha tenido.

Este hecho llega además en el momento en que la Convención debe comenzar el debate de fondo sobre el reglamento, para a fin de este mes comenzar con la discusión de contenidos. La mesa directiva actuó bien y rápido, asumiendo la responsabilidad que les cabe en sostener el proceso y poder avanzar en los temas de fondo que el país espera.

Si bien la mentira, el engaño y la intención de comprometer la fe pública no son situaciones positivas, menos en tiempos de incertidumbre, podríamos decir que no hay mal que por bien no venga, y este hecho debería permitir consolidar la tendencia al acuerdo de las mayorías que ya se había expresado en las últimas semanas, con varias situaciones como la ratificación de los dos tercios para aprobar las normas y el respeto irrestricto al mandato legal con que se inició este proceso constituyente.