MIRADAS CONSTITUCIONALES

ANÁLISIS SEMANAL – De los moderados es la democracia

Santiago, 02 agosto de 2021

Se inicia el segundo mes de trabajo de la Convención Constitucional con un buen indicio. Los moderados y dialogantes comienzan a asumir protagonismo y los vociferantes comienzan a, en cierta forma, ser aislados. Si bien continuaremos viendo disputas y debates procedimentales o de búsqueda de identidad, cada vez serán menos los representantes que mantendrán esas conductas. De hecho, el vicepresidente Jaime Bassa anticipó que en septiembre ya se estará en proceso de redacción de los primeros contenidos constitucionales.

Ahora bien, lo que ocurre al interior de la Convención, que parecía ser un conclave papal hasta que se permitió el ingreso de la prensa, estará permeado por el “ambiente”, y por lo tanto no es posible desasociar el debate constitucional de las elecciones presidenciales, del Congreso, y de la superación de la crisis producto de la pandemia. Así como también del escrutinio de la opinión pública. La encuesta “Re Zoom Constitución”, realizada por La Tercera, Criteria y la Cámara Chilena de la Construcción, indica que un 51% de la población cree que el trabajo de la Convención cumplirá sus expectativas. El dato evidencia una distancia entre el ánimo inicial del proceso constituyente y la percepción sobre el trabajo que se está dando en el órgano. Ahora bien, la misma encuesta revela que la Convención va aparejada con sentimientos de cambio, igualdad y esperanza. En este sentido, la población busca genuinamente que el proceso constituyente sea un éxito, y de algún modo se manifiesta contraria a los extremos y las fuerzas poco dialogantes. Se prefieren transformaciones con determinación, pero con gradualidad y sin ambages. 

Aquella señal de búsqueda de consensos no es asumida por los grupos más radicalizados al interior de la Convención. La Lista del Pueblo, por ejemplo, que ya ha perdido dos de sus convencionales por esta razón, no entiende que en la redacción de un texto constitucional (más aún cuando no se tiene una mayoría) es condición obligada el diálogo y los acuerdos con el objetivo de incidir en los resultados finales. 

Uno de los principales elementos simbólicos que se volcó al espacio público y que defenestró a la técnica como concepto matriz de buena política fue la emoción, y es precisamente a eso a lo que se aferra la Lista del Pueblo. Sin embargo, es poco genuino. Es tarea de las fuerzas progresistas y democráticas, aquellas que actúan como pivote al interior del órgano constituyente, conducir este proceso, derribando la espiral del silencio que produce una estética avasalladora, y por qué no decirlo, con elementos de pop. 

No se trata de ser gatopardo, tampoco se trata de soluciones cosméticas. Se trata de entender las reglas del juego y el funcionamiento de un espacio esencialmente representativo, plural y democrático. Aquí es donde no hay márgenes para el agonismo, sino más bien para construir y colaborar desde una ética del bien común, porque al final del día la democracia no resiste polarización ni extremismos. Queda tiempo y esto recién comienza, no hay que perder la fe y la esperanza de construir un mejor país, porque, así como “de los arrepentidos es el reino de los cielos”, “de los moderados es la democracia”.