MIRADAS CONSTITUCIONALES

ANÁLISIS SEMANAL – Rechazo

Santiago, 26 de julio 2021

La Convención retoma esta semana sus debates en torno al funcionamiento del órgano constituyente. Las comisiones ya escogieron coordinadores y establecieron tablas de trabajo. De esta manera, comienza a adquirir cierta inercia que permite dotar de certidumbre el comportamiento de este espacio deliberante.

Ahora bien, ¿cómo se han comportado las fuerzas políticas en tensión? Veamos qué tal. Los escaños representantes de pueblos originarios, si bien están a la izquierda en la Convención, responden en su despliegue a una agenda específica que tiene que ver con la reivindicación de los pueblos indígenas en nuestro país. Un dato interesante es que, más allá que la presidenta del órgano constituyente sea uno de ellos, Elisa Loncón no logra permear los intereses del resto de sus compañeros de bancada, porque como comentamos en reportes anteriores, existen diversas posiciones entre los representantes de pueblos originarios.

Por otro lado, se encuentra la Lista del Pueblo, quienes han sido hábiles al momento de conseguir respaldos y movilizar consensos en su favor. En este sentido, si apresuradamente pudiésemos identificar a la fuerza política más exitosa en sus propuestas y fines, ha sido sin duda esta bancada que entra a la Convención con un discurso de profunda resistencia a un orden establecido. La Lista del Pueblo ha logrado poner sus preferencias sobre la mesa, capturando además cierto interés de la opinión pública al constituirse como un referente nuevo y que pareciera ser, tiene las respuestas para el momento que vive el país, lo que llevado a otros a plegarse, más que por convicción por parecer políticamente correcto. Ahora, esa imagen parece comenzar a agrietarse luego que este lunes Loreto Vidal, convencional del Bío Bío, enfermera y abogada, comunicara que decidió abandonar el bloque al sentir que su independencia se estaba viendo cuestionada, y que el grupo ha tenido poca apertura al diálogo.

En el caso del Frente Amplio y el Partido Comunista, si bien llegaron unidos a la Convención, no logran ponerse de acuerdo en los objetivos y por lo tanto no son incidentes en el debate. Por cierto, muchas de las desavenencias dicen relación con el resultado de la primaria presidencial donde el PC no pudo, como ocurre en la convención, ser el partido hegemónico del pacto. En este sentido, el vicepresidente de la Convención, Jaime Bassa, es el único que se ve como un activo de la coalición, en tanto logra controlar en parte la agenda constituyente. En tanto, el Colectivo Socialista, fuerza política que está llamada a jugar un rol de referente en la centroizquierda, ha optado por vincularse más con el FA constituyendo en varias ocasiones un eje de poder relevante, lo que es reflejo de un diseño más amplio y que tiene que ver con constituir una alianza política con proyección.

Sin embargo, también están los independientes no neutrales y otros representantes de escaños más moderados. Estos, están jugando un rol interesante y que puede volverse clave si es que logran capitalizar adeptos al interior de la convención, pero también fuera de ella. El rol que juega esta fuerza política es el del pivote. En este sentido, los moderados serán aquellos que permitirán las transformaciones o el statu quo de acuerdo con la negociación que se dé al interior del órgano. En este espacio, quien se ha transformado en la referente por naturaleza es Patricia Politzer.

Finalmente, las fuerzas conservadoras compuestas por Vamos por Chile, si bien se encuentran en los márgenes y, como dirían los más progresistas, están perdiendo la batalla cultural al interior de la Convención, liderados por Marcela Cubillos, están apostando a que la aprobación del proceso constituyente decaiga frente a la imposibilidad de consensos y diálogo. Los escaños de derecha tributan la racionalidad. En este caso, están abiertamente conscientes de que finalizada la deliberación que terminará con una propuesta de nueva Constitución para Chile, ésta se someterá a un plebiscito de salida, con voto obligatorio, donde las opciones en la cédula de votación serán Apruebo y Rechazo. Más allá del plebiscito de entrada, el rechazo no ha sido derrotado y tampoco apuesta a serlo al interior de la Convención.